Ingreso mínimo vital: la mitad de la mitad de lo previsto

La nueva ayuda para familias vulnerables llegará como mucho a unos 200.000 hogares de los 850.000 previstos inicialmente

Ciudadanos esperando recibir comida de un banco de alimentos en el centro de Valencia. EFE



Un refrán español dice: “De dinero y santidad, la mitad de la mitad”. Con ello advierte que no hay que creer a quien presume de tener ambas cosas en abundancia. Pues algo parecido está ocurriendo con el nuevo ingreso mínimo vital (IMV), que una cosa son las previsiones del Gobierno para esta ayuda y otra, muy distinta, lo que está ocurriendo en realidad.

Las previsiones del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones cuando se diseñó y aprobó esta ayuda –cuyo proceso no estuvo exento de polémica por la rivalidad entre este departamento y la vicepresidencia social que dirige Pablo Iglesias– decían que llegaría a unos 850.000 hogares entre el final de este año y principios del que viene, a más tardar.

Sin embargo, lo más seguro es que, para esa fecha, finalmente las familias beneficiadas con el IMV ronden las 200.000. Esto es: la mitad de la mitad de lo previsto este año, en el mejor de los casos. Según los últimos datos facilitados por el propio ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá esta ayuda llegaba la semana pasada a unos 160.000 hogares. Este Ministerio podría dar esta semana nuevos datos que actualicen algo esta cifra y la eleven. Pero, “no va a llegar ni de lejos” a los 850.000 que preveía el Gobierno, según admitió el propio Escrivá en TVE.


De hecho, los encargados de analizar y gestionar, más de la mitad de de los 1,2 millones de solicitudes, han calculado una tasa de aprobación de solo una de cada cuatro peticiones, aproximadamente, según informan fuentes de la Administración.

¿Qué ocurre con el 75% restante de las solicitudes? Pues parece ser que la mitad de ellas se rechazan directamente. Así lo reconocía el propio ministro en La Sexta el lunes por la noche: “Estamos rechazando aproximadamente la mitad de las peticiones”. Y en el resto de solicitudes (otro 25%) se pide algún tipo de rectificación o complementación de los documentos requeridos.

Así, el hecho de que solo se estén aprobando una de cada cuatro solicitudes ha despertado numerosas críticas hacia el departamento de Escrivá y entre estos reproches están los de algunos miembros del Gobierno de coalición, de Unidas Podemos, con su vicepresidente de Derechos Sociales, Pablo Iglesias al frente, quien ha llegado a calificar de “vergonzosa” la lenta implantación de esta nueva ayuda.

Pero Escrivá se defiende y destaca como un “hito” en la implantación de una nueva ayuda pública el que se hayan contestado el 70% de las peticiones, aunque en su mayoría haya sido para denegarlas. Es más, ha respondido también veladamente a las críticas de Iglesias y otros miembros de su formación, asegurando que a la vista del elevado incumplimiento de los requisitos en tres de cada cuatro solicitantes, “si hubiéramos dado la ayuda solo con una declaración responsable, ahora, tras las comprobaciones, estaríamos reclamando la devolución del dinero a decenas de miles de familias”. Además, justifica la decepción generada por la escasa implantación de esta ayuda a “las excesivas expectativas generadas por todos”.

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